Cosas mias

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Nombre: Araceli
Ubicación: La Cabrera, Madrid, Spain

jueves, julio 12, 2007

Canción del pirata

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar rïela,
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Stambul:

«Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo tengo aquí por mí
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de «¡barco viene!»
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna entena,
quizá en su propio navío.

Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.»

José de Espronceda

domingo, julio 08, 2007

Te quiero

Hay mil formas sí, mil formas de decir “te quiero”. Me empeñaba en transmitir y recibir esas dos palabras, pero me he dado cuenta de que muchas veces no es necesario. Se puede decir con una canción, una sonrisa, un gesto, un silencio, una mirada, un “como desees” o un simple “se feliz”. Cuantas veces me he perdido un “te quiero” por empeñarme en escucharlo.
Cuando un amigo de toda la vida confía en ti, te da las gracias o esta ahí cuando lo necesitas. Cuando simplemente te mira sin decir nada un día que estas triste, porque sabe lo que te pasa y no puede ayudarte. Cuando en una despedida te abrazan fuerte para que no te vayas porque no sabes cuando te volverás a ver. Cuando paseas y te cogen de la mano. Cuando te besan en la frente y te hacen una caricia porque si. Cuando, tras un comentario, te miras con complicidad porque te conoces muy bien. Cuando te arropan para que no cojas frio. En realidad todos los días recibimos y damos muchos “te quiero” y pasan desapercibidos sin darnos cuenta de que están ahí. Al final va a resultar verdad lo que me dijeron una vez, que el te quiero más bonito es el que no se dice.
A pesar de ello necesito oírlo, porque aunque lo sepa, me hace sentir bien. Y que bonito es decir te quiero ¿no? No pasa un día en que no lo diga, me sale solo. Parece que se quedan vacíos de tanto repetirlo, pero hay algunos muy especiales que apetece oír y otros no tanto, pero igual de importantes.
No lo esperaré más, estaré bien atenta a esos “te quiero” ocultos de cada día. Haré de tu silencio un “te quiero” y de tus palabras un “te quiero más”.
Un “te quiero” para todas aquellas personas que lo necesiten y que como a mi antes, se les escape cuando no lo escuchan.

Araceli